REHABILITACION INTEGRAL

En GRUPO PRISMA, nuestros técnicos disponen de formación específica en Patologías, Diagnosis y Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico. Solo de esta manera es factible minimizar los imprevistos y sus consecuencias económicas, muy usuales en este ámbito por la falta de capacitación técnica.

El proceso de rehabilitación es más complejo que el de nueva edificación.

No solo hay que tener en cuenta los factores preexistentes que condicionarán la propuesta tanto arquitectónica como constructiva, sino que, es primordial analizar las normativas que le afectaban en su momento y las que le serán aplicables en el momento de la rehabilitación a fin de aprovechar al máximo las opciones disponibles sin caer en contradicciones que pudieran dar lugar a la inviabilidad del proyecto.

El proceso de rehabilitación siempre pasa por una diagnosis previa tanto estructural como de la envolvente, sin perder de vista los nuevos requerimientos funcionales y arquitectónicos.

El estudio debe llevarse a cabo con la participación de especialistas capaces de analizar las patologías existentes y las causas que las provocaron para poder afrontar los proyectos sin que estas se transmitan al nuevo producto.

Para ello en GRUPO PRISMA contamos con especialistas en Diagnosis, Patologías y Rehabilitación del patrimonio arquitectónico.

Los vicios ocultos lo son solo para los legos en la materia. Existen innumerables técnicas para diagnosticar las causas de cualquier patología y actuar en consecuencia.

Si el proceso se desarrolla adecuadamente, la inversión siempre es rentable. Solo depende de la capacitación técnica de los participantes.

Rehabilitación energética

La rehabilitación energética de los edificios nos proporcionará además de un mayor confort, un ahorro energético que se traducirá en una reducción de los costes de explotación. Sin duda, la inversión más rentable a la hora de acometer mejoras en los inmuebles.

El Protocolo de Kyoto fue el inicio del establecimiento de objetivos cuantitativos y de una agenda con respecto a la reducción de las emisiones de CO2 con los compromisos claros de los gobiernos.

Más allá del compromiso de Kyoto (hasta el año 2012), muchos países han fijado un plazo de tiempo mayor objetivos de acuerdo con las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos en Evolución del Clima (GIEEC) definidas en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC) para estabilizar el nivel de CO2 a 450 ppm (reducir a la mitad antes de 2050 el nivel de CO3 de 1990).

La Unión Europea es un buen ejemplo y en marzo de 2007 se marcó el objetivo al menos del 20% antes de 2020 (conocido como el 3×20: reducción del 20% de CO2 la mejora del 20% del nivel de Eficiencia Energética y la obtención del 20% de energía renovable). Este compromiso se podría ampliar al 30% en 2020 en caso de llegar a un acuerdo internacional posterior a Kyoto. Algunos países europeos están pensando en comprometerse hasta el 50% para el 2050. Se demuestra que el contexto y las políticas sobre Eficiencia Energética estarán presentes durante un periodo prolongado de tiempo. Para lograr estos objetivos se necesitará un cambio real.

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